Crear el hábito de meditar

Tengo que confesarte algo. Tener una práctica constante de meditación es una de mis asignaturas pendientes. Llevo más de 15 años meditando, pero suele ser en momentos de crisis o de forma esporádica. Cuando mindfulness irrumpió en Occidente, me bajé la app Headspace como media Inglaterra y de vez en cuando meditaba, pero lo más que conseguí fueron 4 días seguidos. 

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A pesar de haber estudiado la meditación y sus efectos beneficiales sobre la salud física, mental y emocional, y de conocer decenas de tipos de meditaciones, nunca he conseguido que mi práctica sea constante, y muchísimo menos diaria. Este año se ha convertido en uno de mis propósitos para el 2019, aunque sean unos minutos escasos.

Para poder conseguir un propósito necesito que pase un período de maduración para realmente estar convencida de que quiero hacerlo, tener un plan con cosas que puedo hacer para ayudarme a ello y tener un mecanismo para rendir cuentas (este blog, ya que compartiéndolo siento que tengo la responsabilidad de llevarlo a cabo).

Así que, después de madurarlo durante dos meses, hace poco empecé con el segundo paso:

  • He empezado a leer The Science of Meditation, de Daniel Goleman y Richard Davidson, un libro que me recomendaron en la formación de yoga el año pasado.

  •   El 2 de Marzo fui a un Taller de Meditación y Mindfulness en Albacete impartido for Jose Manuel Martínez (si vives en Albacete, te recomiendo estar al tanto de cuándo ofrece otro, porque está genial).

Y después de esto, hoy he decidido ponerme manos a la obra! 

Preparación

Algo que aprendí es que en meditación, la constancia, repetición y sencillez son tus mejores aliados. Es mejor elegir un estilo o ejercicio y practicarlo durante un mes, que estar probando distintos tipos de meditación cada día. 

Para que sea lo más fácil posible decidí hacer lo siguiente:

  1. Comenzar con 5 minutos llevando mi atención a distintas partes de mi cuerpo y siguiendo mi respiración y sus efectos en él. Comienzo por la nariz, después bajo al pecho y el vientre. Desde ahí expando mi atención al resto de mi cuerpo y escucho si tengo algunas zonas que están incómodas o al contrario. 

  2. Después de estos 5 minutos, paso a contar mi respiración 50 veces. Este ejercicio dura aproximadamente 10 minutos. Si pierdo la cuenta, vuelvo al principio.

  3.  Finalmente, paso un par de minutos fijándome en cómo me siento después de la meditación.

Para medir el tiempo tengo una app gratuita que se llama Insight Timer. Puedes poner el tiempo total de tu meditación y los intervalos en los que quieres que suene una suave alarma como el sonido de un cuenco. 


Día 1

Como estoy acostumbrada a practicar meditaciones guiadas o con música, pensaba que mi mente iba a estar alterada sin tener nada que escuchar, pero en cuanto me pongo los auriculares para escuchar la alarma sin molestar a nadie en casa, el sonido de mi respiración se vuelve como el sonido del mar. Es lo único que puedo escuchar, y es súper tranquilizador y muy rítmico. 

Durante los 5 primeros minutos termino muy pronto de seguir la respiración y las sensaciones del cuerpo, así que comienzo a contar respiraciones y llego hasta 15 antes de que suene la primera alarma. Después me sorprende que llego hasta las 50 respiraciones sin perderme, pero mi mente no está solamente fijada en la respiración. Me van y vienen pensamientos, como el de escribir este blog sobre la experiencia, pero duran unos segundos y se van. Intento no luchar contra ellos, sino que pienso: No quiero perder la cuenta! Y la mente es súper diligente y sigue contando.


Espero que mi experiencia te anime a empezar tu práctica. Si lo haces, me encantaría saber de ti. Puedes dejar un comentario o escribirme directamente. Y si eres un pro, tus recomendaciones y experiencias son más que bienvenidas!

El próximo lunes compartiré otro post con recursos para la meditación para principiantes y contándote qué tal va todo después de una semana y qué cambios estoy notando. Hasta entonces, que tengas una muy feliz semana!

Inma


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Inma AndresMeditación