5 razones por las que me encanta el yoga

fabian-moller-401625-unsplash.jpg

A pesar de llevar más de diez años practicando yoga, no fue hasta años más tarde cuando algo cambió en mi interior y me picó el gusanillo. Siempre había visto el yoga como algo que gente muy flexible y delgada hacía, y yo no pertenecía a esa categoría. Mi primera experiencia fue con un DVD en casa con una señora que parecía sacada de un vídeo de aerobic de los años 80. Me decidí a probar desde la seguridad de mi salón y me sorprendió que podía tocarme los dedos de los pies, y que a medida que respiraba profundamente mi cuerpo se iba volviendo más flexible.

Después vino la etapa de ensayo y error. Tuve un par de malas experiencias en clases, que incluyen a una profesora muy estricta que me hizo hacer una postura en clase que yo dije que no podía. Paró la clase y me hizo intentarlo mientras el resto de mis compañeros miraban. Nunca volví. Más tarde encontré una clase genial en mi oficina, con una profesora que me hizo sentir cómoda y tener ganas de que llegaran los miércoles por la tarde. Aún así, me saltaba muchas clases…

No fue hasta que fui a un retiro de 4 días en Cornualles con Shine Yoga cuando me comprometí a hacer del yoga una prioridad. Fue la primera vez que, a la vez de relajante, fue divertido, y volví a casa sintiéndome más sana y fuerte de lo que me había sentido desde hacía tiempo. 

Es difícil explicar algo que será muy personal y diferente para cada persona, pero aquí te cuento las razones por las que me gusta tanto el yoga.

1.Me ayuda a estar presente

Simplemente ser ha sido siempre un reto para mí. Mi mente tiene una tendencia natural a pensar demasiado, y yoga me ha ayudado muchísimo. No se trata tanto de desconectar, sino llevar tu atención a otro lugar. A veces estoy tan metida en una postura (dónde y cómo colocas las manos en el suelo, cómo se distribuye tu peso,…), que no tengo espacio para pensar en nada más.

Cuando estamos en una postura complicada, a veces paramos de respirar. Si vuelves a llevar tu atención a tu respiración, de pronto todo se hace un poco más fácil. Cuando en la vida encontramos situaciones complicadas y tenemos problemas serios a los que enfrentarnos, encontrar ese espacio para prestarle atención a tu respiración durante un rato puede darnos muchísima fuerza y resiliencia. Es algo que he aprendido en la esterilla y que he usado tantas veces fuera de ella.

2.Me siento sana y fuerte

La gente que no practica yoga piensa que nos pasamos el rato relajándonos y estirando, pero el yoga también te puede hacer sudar y hacerte fuerte! Puedes hacer que tu cuerpo trabaje bastante, y hay posturas como los equilibrios de brazos o invertidas que requieren mucha fuerza. 

A lo largo de los años y conforme mi práctica se ha hecho más consistente y constante, he notado la diferencia en mi cuerpo, sobre todo en brazos y piernas. Todos esos vinyasas han tenido su recompensa y se han hecho más fáciles con la práctica.

3.Es divertido

Hasta ahora todo suena bastante serio, pero de verdad, puede ser TAN divertido! Te acuerdas de pasar horas jugando a hacer el pino de pequeño? Todavía puedes hacerlo! Todavía me queda mucho que trabajar con invertidas y equilibrios de brazos, pero se trata de jugar y pasártelo bien, no?

4.Y si puedo hacerlo?

Una de mis profesoras nos decía siempre que abordásemos posturas complicadas con curiosidad y la mente abierta. Nunca pensé que podría hacer un equilibrio de braxos, pero la primera vez que conseguí levantar los pies del suelo unos segundos sin caerme sentí un subidón.

Hay tantas cosas que pensamos que no podemos hacer. Nuestra mente manda un mensaje al cuerpo y hace todo lo posible por boicotearnos a nosotros mismos. Qué pasaría si cada vez que nos encontrásemos con algo difícil o complicado nos sintiéramos curiosos por si podríamos conseguirlo y nos anímasemos a ello? Descubriríamos que hay tanto de lo que somos capaces!

5.Acepto y quiero mi cuerpo tal y como es

A menudo cuando empezamos alguna actividad física o deporte lo hacemos porque no nos gusta nuestro cuerpo y nos gustaría cambiarlo de alguna forma, que fuera más delgado, más ligero. A mí esto me quita toda la motivación. No me entiendas mal, me encanta ponerme retos, crecer, aprender y progrsar, pero si pienso que ahora mismo mi cuerpo es perfecto tal y como es, me da más motivación pensar que con la práctica estaré todavía mejor. Si algo te gusta y te sientes bien haciéndolo, serás más constante, y con la constancia disfrutarás mucho más de los beneficios.

Espero que hayas disfrutado leyendo este post y que si nunca has considerado hacer yoga, a lo mejor te haya picado la curiosidad un poco.

Te deseo un día muy feliz!

Inma :)

English version of this post here / Versión en inglés de este post aquí

 

Inma Andres